“El enemigo del arte es el mal gusto”.
Una bola de cristal con una torre Eiffel dentro, en medio de un paisaje nevado; los papeles pintados que imitan las vetas de la madera; las estatuas de cartón piedra; el cristal de Murano en forma de animalitos, o las flores de plástico.
El kitsch es un concepto estético y cultural que en su origen ironizaba con la relación arte barato y consumismo: hoy designa la inadecuación estética en general y permite comprender en gran medida las formas de la cultura y el arte contemporáneos, llenos de producciones alternativas que se relacionan constantemente con el kitsch promoviendo efectos baratos, sentimentales y muchas veces dirigidos para el consumo masivo.
El origen de la palabra kitsch tiene varias acepciones, si bien se sabe que se origina en los mercados de arte de Munich entre los años 1860 y 1870 en la jerga de pintores y comerciantes de para designar material artístico barato o fácilmente comercializable.
Algunos autores creen que esta palabra intraducible de origen alemán deriva de la palabra inglesa sketch “diseño, esbozo, bosquejo, boceto, croquis”, mal pronunciada por los artistas de Munich y aplicada a esas imágenes baratas compradas como souvenir por los turistas angloamericanos. Otra interpretación sostiene que su origen debe buscarse en el verbo alemán verkitschen, que en dialecto mecklenburgués significa “fabricar barato”. También se lo asocia con el verbo kitschen que al sudoeste de Alemania significa “recoger basura de la calle y también hacer muebles nuevos a partir de los viejos”.
La palabra se popularizó en los años 1930 por los teóricos Clement Greenberg, Hermann Broch, yTheodor Adorno. En aquella época, el mundo del arte percibía la popularidad del kitsch como un peligro para la cultura. Adorno percibía esto en términos de lo que él llamaba la industria cultural, donde el arte es controlado y planeado por las necesidades del mercado y es dado a un pueblo pasivo que lo acepta. Lo que es comercializado es un arte que no cambia y que es formalmente incoherente, pero que sirve para dar a la audiencia ocio y algo que mirar.
Apogeo de lo KITSCH
El kitsch apelaba a un gusto vulgar de la nueva y adinerada burguesía de Munich que pensaba, como muchos nuevos ricos que podían alcanzar el status que envidiaban a la clase tradicional de las élites culturales copiando las características más evidentes de sus hábitos culturales.
Calinescu, menciona tres características que definen un objeto Kitsch; enviar un mensaje, ser producido masivamente significando más la identificación del consumidor con un nuevo status social y menos con una respuesta estética genuina para ser adquiridos a un bajo costo.
"cuando se dice que una obra ronda el kitsch es como cuando se dice que ronda la genialidad o la grandeza".
Eco, también hace referencia del kitsch, entrado en el concepto a través de la “Estructura del mal gusto”, y establece que el mal gusto en el arte seria la prefabricación e imposición del efecto, con lo cual lo kitsch, sería una especie de “mentira” o falta experiencia, que nos acerca al disfrute de lo estético, pero de un modo envasado, característico de un público perezoso que desea participar “…en los valores de lo bello, y convencerse así mismo que lo disfruta, sin verse precisado a perderse en esfuerzos innecesarios.”
Así Eco establece al kitsch como una de las formas más aparentes de la cultura de masas, y por tanto cultura de consumo.
La inclusión de lo kitsch en los medios…
La Brasileña Lidia Santos en su libro “Kitsch Tropical” establece: el kitsch como fenómeno del gusto, se identificaría con el mal gusto que se opone al buen gusto del arte. Con esto los medios de masas serian los promovedores de una mediación entra la sociedad tradicional y la sociedad moderna, en lo que el kitsch en Latinoamérica vendría a ser una respuesta realista a lo que fue el boom del realismo mágico durante los 60’s.
Sin duda el fenómeno moderno del kitsch nació para llenar un vacío, la demarcación del tiempo del ocio fijado fuera de las horas de trabajo, con su promesa de diversión y placer concentrados dentro de ese tiempo, constituyeron una fuerza que presionaba por la formación de una supuesta cultura que se adaptara a las necesidades de una nueva clientela que necesita consumir.
Con ello el nuevo trabajador urbano, sometido en la fabrica o la oficina a un régimen laboral estricto, compensa esta rendición de su autonomía personal con un ocupación intensa del tiempo que le quedaba libre, transfiriendo la búsqueda de identidad individual a las experiencias simbólicas y afectivas ahora definidas como especificas del ocio. Así la eficiente racionalidad moderna logro establecer la mezcla perfecta para el “nuevo individuo moderno”, y lograr la conversión de la cultura en una mercancía reproducible, y de este modo el individuo moderno se satisface de su necesidad de cultura a través de la materialidad del objeto de consumo.
Con el advenimiento de los nuevos avances comunicacionales, la culturización de las masas trae consigo la creación de distintos motivos populares, que son extendidos por la radio, la televisión y el cine.
En la antigüedad el “mal gusto” se lo rechazaba y criticaba, en la actualidad ha tomado una nueva connotación y es representada en los mass media como un símbolo de lo bello, lo sublime y es acogido de la mejor manera; un ejemplo a colisión es la novela BETTY LA FEA, que barrio con el mejor rating a nivel nacional, y tubo cobertura a nivel internacional, fue una producción diferente, novedosa, innovadora; la esencia de la novela cobra vida al resaltar como bello lo grotescamente feo, y es la imagen del personaje tan kitsch, fuera de lugar, y para la estética se podría decir que esta out.
AL FINAL TODO ES kiSTCH
· Lo Kitsch puede definirse como un intento sistemático de huir de la realidad cotidiana, en el contexto de la cultura de masas significa “Falsa conciencia estética” a través de la cual el hombre llena su tiempo libre con la máxima excitación a cambio de un mínimo esfuerzo.
· El kitsch es el tipo de arte que el consumidor medio podría desear poseer y exhibir en su casa. Incluso cuando se exhibe en otros lugares, el kitsch esta ideado para sugerir algún tipo de intimidad artística, una atmósfera saturada de belleza.
· El hombre ha desarrollado la actividad de consumo en su modo de vida y su relación con el ambiente. El consumo como valor rige las costumbres del hombre por su significación. El fenómeno kitsch se basa en una cultura consumidora. Aunque en la esfera personal del hombre hay situaciones kitsch, actos kitsch, objetos kitsch.
· Los medios de comunicación contribuyen directamente al advenimiento de una cultura homogeneizada perfectamente, esta se refleja en el fenómeno según el cual las diferencias de edad y de status intelectual y social tienden a hacerse irrelevante.
El El Kitsch está presente en el ambiente; respiramos, vemos, creamos y “consumimos” Kitsch. Pues hasta las sopas instantáneas sin valor nutrimental están consideradas dentro de lo Kitsch si la sometemos a “todo aquello que parece ser, pero no es”.
